martes, 24 de diciembre de 2013

Maquillajes

Y ahora, maquillamos la realidad con

jueves, 22 de mayo de 2008

Quién...

Estará al otro lado de nuestra pantalla, un Dios que todo lo sabe, todo lo ve y todo lo lee, aunque poco pueda hacer. O un censor que pretende hacer la labor de dios y, desde la oscuridad, atisba y criba nuestros escritos?

Tal vez, digo es un decir, nuestros cibernéticos pasos son seguidos, por una sombría red que pretende controlar un mundo ya de por si incontrolable.

Nuestros siguientes blogs o correos serán, es muy probable, leidos con una insana avidez, y, por esa insana lectura, encontrarán lo que no escribimos o no existe. Convencidos de nuestro "delito" nos buscarán a través de la red y nos estamparán un sello en la frente.

Indios sin alma. Fue el sello que usaron, en América, los invasores españoles para justificar su ambición y barbarie.

Judíos. Gritaron los alemanes y seis millones de muertos yacen, o mejor dicho viven, en la memoria humana.

Todos los dictadores, desde Franco a Pinochet, vociferaron hasta la mudez y todo disidente o contestario conoció el exilio, la tortura o la cárcel; los muertos no tuvieron opciones.

Hoy podemos ser considerados terroristas o inmigrantes ilegales. Berlusconi y el "socialista" Zapatero, consideran un delito, lo que ayer hicieron sus antepasados cuando emigraron a América; los unos obligados por el hambre y la pobreza, los otros por la ambición y el oro.

Pensar es un oficio peligroso, le quita el sueño a los que carecen de sueños y provoca el insomnio de los dictadores y tiranos.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mientras tanto...

la embriagadora globalización neoliberal, el consumismo y la masificación, que empobrecen y deshumanizan, entre en reflujo, busquémonos y tendamos nuestras solidarias manos, para soportar la marea de la mediocridad que amenaza con ahogarnos. A la vez elevemos nuestra voz, usemos todos los medios a nuestra disposición para combatir la mentira, la corrupción. Hoy como Unamuno, llámenos mentiroso al mentiroso y ladrón al ladrón.

No caigamos en la mediocridad del silencio cómplice, ni la media voz de los cobardes, retomemos las palabras de González Prada, pongamos el dedo para que salte el pus, señalemos al culpable. Rescatemos la palabra secuestrada por los gobernantes y sus escribas a sueldo.

Existen diferencias; aceptémoslas. Existen discrepancias; conversemos. El bienestar común está por encima de cualquiera de nuestras pequeñas aspiraciones. Una sociedad justa, una sociedad de iguales, es lo que el hoy y el futuro nos reclaman. Estamos a la altura de este reclamo? Solo nuestro accionar puede responder.

Esta es una puerta abierta, abramos otras. Construyamos la nueva casa, más aún ayudemos a construirla. Sé que muchos no alcanzaremos a verla terminada, que eso no nos detenga echemos los cimientos y evitaremos en el futuro, la tragedia repetida del derramamiento de sangre, de las noches a oscuras, del miedo y de los sueños destruidos.

El silencio, la complicidad ante la descriminación, la desigualdad de oportunidades, el abuso y la repetida y reiterada pobreza nos puede llevar a una guerra más feroz y dura de la que hemos vivido en los ochentas.


Aquí están mis manos